Lucía Galán -Lucía, mi pediatra – nos habla en esta entrevista de educación emocional, de la crianza de los hijos y de cómo lidiar con los sabores y sinsabores de la paternidad y maternidad. Acaba de publicar su segundo libro: “Eres una madre maravillosa”.

Pediatra, bloguera y escritora, Lucía Galán Bertrand (Oviedo, 1978) escribe desde la emociones, y apunta y da de lleno en el corazón de esos hombres y mujeres que se han embarcado en la aventura de tener hijos; a esos hombres y mujeres que están APRENDIENDO a ser padres y madres; a lidiar con los sabores y sinsabores de la crianza y educación de sus hijos; en definitiva a asumir la mayor de las responsabilidades de la vida. A ellos, sin filtros, con honestidad, pasión y con la experiencia de su profesión y de su condición de madre de dos hijos, se dirige su segundo libro “Eres una madre maravillosa”.

Enhorabuena por el exitazo de “Lo mejor de nuestras vidas” y el estreno por todo lo alto de “Eres una madre maravillosa” y también por tu blog; estarás contentísima…

Sí, estoy contentísima, esto es un sueño jamás soñado. Ni en mis mejores presagios imaginé que esto iba a ser así, me ha cambiado la vida. Con “Lo mejor de nuestras vidas”  ya vamos por la 9ª edición; imagínate… un récord. Y con “Eres una madre maravillosa”, que salió a la venta el 31 de enero, ya estamos con la 3ª edición en la calle.

Escribes desde las emociones… ¿Tenemos una asignatura pendiente en España con la educación emocional?
Yo que he viajado bastante y en esto me fijo mucho creo que si comparamos España con otros países, nosotros estamos bastante bien. El carácter latino es un carácter de una autenticidad que no he visto otros países que son mucho más fríos desde un punto de vista emocional como, por ejemplo, los nórdicos o los asiáticos. Creo que en España somos más temperamentales, más impulsivos, más emocionales y bien enfocado pienso que podemos dejarles un gran legado a nuestros hijos.

Pero hay un salto cualitativo entre generaciones a la hora de expresar las emociones…

Sí, nuestros padres y sobre todo nuestros abuelos hablaban otro idioma. En aquella época hablar de emociones era signo de debilidad. Las abuelas que vienen a mis conferencias me dicen habitualmente: “Ay hija… Ojalá hubiese escuchado yo esto cuando fui madre porque nosotras íbamos con el sentido común y ya está… una cosa detrás de otra, no nos planteábamos nada más allá y era tan difícil, te sentías tan sola”. Hoy en día afortunadamente no hay pudor en compartir emociones o no debe haberlo, al menos. Por esto es por lo que yo peleo cada día, por compartir emociones con los que nos rodean, las buenas y las menos buenas, todas son nuestras, todas forman parte de nuestras vidas y todas deben ser aceptadas y trabajadas desde el optimismo y el espíritu de mejorar.

Educación emocional
o Lucía, mi pediatra acaba de publicar su segundo libro “Eres una madre maravillosa”

O sea que debemos ser optimistas…

Sí, sí, sí… creo que en cuanto a inteligencia emocional hemos dado pasos de gigante; en 20 años hemos avanzado muchísimo y eso es maravilloso. Yo creo que la inteligencia emocional se educa desde el mismo instante en que nacen nuestros hijos y mi objetivo es dejarles un mundo mucho más bonito y mucho más emocional que el que tenemos ahora; aceptando todas las emociones, validando todas, las positivas y las negativas, aceptando nuestras debilidades, conociendo nuestras fortalezas, nuestros dones,  aprendiendo a perdonar, trabajando el optimismo e intentando ofrecer a los que nos rodean todo lo mejor de nosotros.

¿Somos más conscientes de la importancia de la educación emocional?

Sí, ahora creo estamos muy pendientes de todo eso con nuestros hijos y yo creo que van a ser personas emocionalmente mucho más libres de lo que fueron nuestros padres y nuestros abuelos; soy muy optimista, estoy segurísima de que con todo el esfuerzo que estamos poniendo en que nuestros hijos sean personitas empáticas y compasivas no puede pasar otra cosa. Cierto es que las personas sensibles  sufrimos más, pero sentimos más también y la vida hay que sentirla… ya sea llorando a moco tendido, ya sea ahí arriba en la nube o en aquellos momentos de paz y equilibrio en los que parece que no pasa nada pero sientes mucho.

Además de las emociones, otro tema que está sobre la mesa al hablar de educación son los deberes… ¿Qué opinas? ¿Hay una carga excesiva de tareas para casa?

Creo que es exagerado… nos pasamos, funcionamos a la antigua usanza; los niños ya pasan suficiente tiempo en las aulas como para estar luego varias horas haciendo deberes. Tengo niños en la consulta que están ¡¡dos o tres horas haciendo deberes!! A mí eso me parece una barbaridad. En el término medio está el secreto. ¿Deberes? Lectura diaria, por ejemplo; búsqueda de información, preparar exposiciones orales frente a algún tema, debates, tareas que han podido quedar pendientes en una de las clases… este tipo de cosas.

Leemos y oímos en los medios de comunicación día sí día también casos de acoso escolar… ¿Qué está pasando?

Es inadmisible que un niño se quite la vida dejando una carta diciendo que el motivo de su suicidio es que está sufriendo acoso escolar. ¡Esto es un drama!… eso es devastador para cualquier sociedad avanzada como la nuestra; es un fracaso. Tenemos que implicarnos todos en este tema y remar juntos.

Por lo menos parece que ya se está tomando conciencia de la gravedad del asunto…

Me parece una vergüenza para todos que nuestros niños, nuestra infancia, decidan quitarse la vida. Creo que efectivamente tenemos que tomar conciencia y reflexionar padres, maestros, niños, todos. Parece que ahora ya se activan los protocolos contra el acoso escolar, algo que cuando nosotros íbamos al colegio no existía; porque acoso escolar ha habido siempre. Ahora tenemos que poner todos los recursos que tengamos a nuestro alcance, es nuestra responsabilidad.

Háblanos de “Eres una madre maravillosa”…

Es un libro del que me siento especialmente orgullosa, porque hay mucho de mí, de mi vida, de mis luces y mis sombras, de los cientos de madres y padres que pasan por mi consulta. De lo que nos cuentan cuando empezamos este viaje y también de lo que nadie nos ha contado. Hay madres y padres inspiradores de los que he aprendido mucho y niños con historias tan impactantes y verdaderas que les convierten en héroes, en héroes de carne y hueso.

Madre, pediatra, bloguera, escritora… ¿Cómo concilias trabajo y familia?

La conciliación es algo que veo congelado hace tiempo en España; yo para conciliar tuve que emprender. Estudié medicina e hice la especialidad en Pediatría, desgraciadamente en la sanidad pública no podía tener la vida familiar con la que había soñado… Así que tuve que luchar duro para conseguir mis objetivos; decidí hacerme autónoma y la verdad es que es la mejor decisión que he tomado; reconozco que me dio mucho miedo pero ahora soy dueña de mi vida y de mi tiempo.

Hablando del tiempo que dedican los padres a los niños ¿Qué nos pasa con el sentimiento de culpa? ¿Es inherente a la condición de padre o madre?

La culpa viene acompañada siempre de un nivel elevadísimo de exigencia que tenemos hoy en día en nuestra sociedad; nos han vendido la imagen de vida perfecta, de madres y padres perfectos; esa imagen no es real; yo siempre lo digo en las conferencias cuando me preguntan… “¿Y tú cómo haces para llegar a todo?” Y siempre contesto lo mismo: “Yo no llego a todo”, pero no llego a todo como no llegas tú y como no llega nadie.

Sí, parece que debemos disfruar “por decreto” de una “vida perfecta” para ser felices…

Nadie tiene una vida perfecta, nadie concilia todo lo que le gustaría conciliar; yo en la consulta veo a madres, que trabajan 24 horas, que trabajan 12 horas, que tienes jornadas reducidas, amas de casa y todas me dicen lo mismo: “No llego a todo”. O sea, que es un sentimiento que va ligado a la maternidad; lo que tenemos que hacer es dejar de autocastigarnos, despojarnos de la culpa, ser autocríticas y tomar decisiones que nos ayuden a crecer y a avanzar.

Decisiones para cambiar lo que no nos gusta, obviamente…

Eso es, es el planteamiento… preguntarnos ¿Ahora mismo estoy donde quiero estar? ¿Qué necesito para estar donde quiero estar? Esto, esto y esto… pues a moverte y a luchar por ello. ¿De qué sirve estancarte y lamentarte una y otra vez?

Si te posiciones en el “pobre de mí”… ¿qué imagen das a tus hijos?

Una imagen pésima, oscura, estática y triste; los padres y las madres queremos que nuestros hijos sean todo lo contrario, yo he pasado momentos muy malos también y he pensado que ese no era el lugar donde quería estar, por eso me dije “me voy a mover”, aunque tenga que cambiar de rumbo; hay que ser valientes. Yo quiero que mis hijos vean a su madre con luz y confianza, avanzando, siempre avanzando.

Sí, hay que ser valientes por uno mismo y por nuestros hijos…

Desde luego… yo no quiero que mis hijos recuerden de mí una mujer perfecta, quiero que vean de mí que a veces me caigo, que a veces me levanto, que a veces me equivoco,  pero es que esto es la vida; incluso decirles a mis hijos estas palabras textuales: “Mira hoy mamá necesita muchos mimos porque llevo dos días sin veros y os he echado mucho de menos”. Se lo digo así a mi hijo y él me responde: “No te sientas mal mami, de verdad que hemos estado muy bien y ahora tenemos toda la semana para estar juntitos”. Eso ayuda a que nuestros hijos vean también nuestras debilidades y conecten con nuestras emociones. Somos humanos no somos perfectos.

Otro de los quebraderos de cabeza de los padres es el poco tiempo que tienen para su familia ¿Cantidad, calidad? ¿Tenemos déficit de ambos?

Soy defensora del tiempo de calidad para nuestros hijos. Cuanto más tiempo mejor, cantidad y calidad sería maravilloso; pero no todos tienen el tiempo que les gustaría. Sigamos luchando por medidas reales de conciliación que nos permitan pasar mucho tiempo con ellos, y mientras tanto disfrutemos al máximo de nuestros hijos. Calidad en los 20 minutos del desayuno, hablando y conversando sin prisas ni presiones; calidad en el trayecto al cole mientras les coges de la mano y te van contando sus cosas. Calidad por las tardes en casa, mientras te ayudan a preparar la cena, mientras les cuentas el cuento por la noche o te das un baño con ellos… estos son los momentos que ellos se llevarán en un futuro.

El tiempo es el mejor regalo que les podemos hacer…

Por supuesto, y si tienes la suerte de tener mucho tiempo con tus hijos, es evidente que no todo puede ser de calidad al 100%, pero hay momentos seleccionados que no deberíamos de robarles. Ellos rescatan momentos… no rescatan horas del reloj; tú cuando te acuerdas de tu infancia te acuerdas de esos momentos y no sabrías decir si fueron horas o minutos. Son instantes que llenan tu corazón de felicidad.

¿Por qué los primeros meses de crianza de los hijos para muchas madres suponen un estrés?

El primer año de crianza es un cambio tan importante en tu vida que es casi inevitable vivirlo con estrés, con miedo, con ansiedad, con incertidumbre; ese cambio es tan importante que requiere de un proceso para adaptarte tú como mujer, como madre, tiempo para que la pareja se reinvente, para aprender juntos en este camino. Requiere de un tiempo de adaptación para todos. Cuando te das cuentas de todas esas cosas, realmente han pasado unos años y el tiempo no vuelve. Los niños tienen memoria a partir de los 3 o 4 años, o sea, que tenemos tiempo de recuperar y aprender de nuestros errores iniciales. Pero nunca es tarde para seguir llenando la mochila de recuerdos de nuestros hijos, de momentos de felicidad que son los que ellos recordarán cuando nosotros ya no estemos.

“Nos han vendido la imagen de padres y madres perfectos”
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